Hoy vamos con una receta culinaria, unas magdalenas esponjosas y muy ricas. La historia de las magdalenas en mi casa trae cola porque ha habido varios intentos y siempre ha fallado algo: o no han subido o lo han hecho demasiado y se han "desparramao", o se ha quemado la base... en fin, que era una asignatura pendiente que tenía mami y doy fe que, con esta receta, ¡la ha aprobado con nota! Vamos con ella:
Necesitamos: (para unas 18 magdalenas)
- 230 gramos de aceite de girasol
- 350 gramos de harina
- 250 gramos de azúcar y un poco más para espolvorear en la superficie de cada una
- 100 gramos de nata para montar
- 4 huevos
- 1 sobre de levadura química
- ralladura de limón o naranja
- chocolate (opcional)
Cómo lo hacemos:
1º En primer lugar, preparamos los moldes que vamos a utilizar. Uno de los fallos que cometíamos cuando no dábamos con el punto de las magdalenas era que utilizábamos directamente las cápsulas de papel y, o bien se quemaba la base o bien se abrían demasiado y parecían "tortos", así que lo mejor es utilizar cápsulas de papel de aluminio o, como hizo mi mami, cortó cuadrados de papel vegetal y los ajustó a moldes de aluminio.
3º Poner la mariposa en las cuchillas y añadir los 4 huevos junto con el azúcar y la ralladura de limón. Programar 7 minutos, 37º, velocidad 3. A continuación, añadir el aceite y la nata y programar 3 minutos, velocidad 2.
Sacar la mariposa e incorporar la harina junto con la levadura y batir 6 segundos, velocidad 6.
Nos debe quedar una masa con éste aspecto:
4º Nosotras separamos la mitad de la masa para hacer algunas de chocolate. Para ello derretimos un trozo de de chocolate (al gusto) y lo incorporamos a una mitad.
6º Vamos rellenando las cápsulas, añadiendo masa hasta llegar a los 3/4 de altura. Dejamos reposar 10 minutos, un paso importante para que la magdalena suba correctamente.
Añadimos un poco de azúcar a la superficie de cada una. A las de chocolate también les pusimos perlas de chocolate, eso ya va en el gusto de cada uno.
7º Hornear durante 18 minutos, aproximadamente, a 200º .
Vamos viendo cómo van subiendo y, cuando estén doraditas (no demasiado que no se quemen) las sacamos. Para ello, en cualquier casa normal, el horno dispondrá de una luz que nos permite ver cómo van. En la nuestra, la lucecita se fundió hace años, y no hemos optado por cambiarla porque nos apañamos muy bien con una linterna del decathlon (jeje).
Como no disponíamos de todos los moldes iguales, en una segunda horneada hicimos las de chocolate más grandes.
¿Qué os parecen? ¿Se os hace la boca agua? ¿Os ha dado envidia nuestra linternilla del decathlon?
¡Hasta el próximo lunes!